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Martes 25 Febrero 2020

Formulario de búsqueda

Trabajar los contenidos de los proyectos de educación ambiental con las aulas requiere integrar los módulos temáticos en el currículo.

 

En esta sección se recogen diversas actividades prácticas relacionadas con el currículo de Educación Infantil, Educación Primaria y Educación Secundaria, que permitirán diseñar un proyecto curricular de aula.

 

Las fichas se encuentran agrupadas por temas y niveles educativos que facilitan la búsqueda de actividades para el alumnado, con propuestas orientadas a sensibilizar al conjunto de la comunidad educativa; observar, explorar o investigar el medio; realizar acciones de mejora del centro educativo o el entorno cercano; etc.

Los Gases de Efecto Invernadero (GEI) existen de manera natural en la atmósfera, y son imprescindibles para que exista la vida en la tierra. Esta actividad pone de manifiesto que nuestro modelo de producción y consumo actual influye en el aumento en la atmósfera de la cantidad de algunos gases de efecto invernadero, lo cual afecta en el clima global, provocando un evidente impacto ambiental, cuyas consecuencias naturales y sociales vemos cada día de cerca y en los medios de comunicación. Es necesario hacer consciente a la generación más joven de los efectos que sus acciones cotidianas tienen en el medio ambiente, y trasladarle la responsabilidad de que son la generación del cambio.

Con la siguiente actividad se pretende acercar a los participantes a la problemática actual de la “fast fashion”. La industria textil es la segunda más contaminante del mundo, tras la energética. Con el cambio de modelo, pasando de las prendas de temporada (primavera-verano-otoño-invierno) a las “microtemporadas” de hasta 15 días de duración, la industria textil se ha acelerado de una manera abrumadora, con el objeto de renovar lo más rápido posible las colecciones, elaborando artículos de acuerdo con las preferencias de los consumidores. La motivación es realizarlo en el menor tiempo posible para que los consumidores tengan una nueva tendencia que comprar, a un precio reducido, y crear en ellos la necesidad de adquirirlo.

La actividad busca asentar y comprender todos los conceptos representados en la exposición “Cambiemos nuestra mirada sobre los residuos”. A través de los 10 paneles que configuran esta exposición, se aclaran conceptos sobre los residuos en nuestra ciudad y se presenta una nueva fracción: la orgánica (el cubo marrón). Nuestra invitación, a través de esta actividad lúdica, es clarificar estos nuevos conceptos a través de preguntas tipo trivial. Se puede profundizar y terminar la actividad creando nuestro propio “plan de centro” relacionado con las 9 R’s que proponen en el último panel.

A través de esta actividad analizaremos “la mala alimentación”. Comer cómo comemos es una auténtica agresión al planeta y a nuestro propio cuerpo, por eso debemos avanzar en nuestra capacidad de análisis y crítica frente a los alimentos procesados y sobreenvasados. Además, muchos de ellos provienen del otro lado del mundo. Esta actividad pretende aproximar las consecuencias que puede llevar una mala alimentación: a nivel nutricional, las consecuencias que tiene el uso de materias primas finitas para fabricar sus envases y posteriores residuos creados, y a través de las emisiones de gases GEI en el transporte de alimentos.
Proponemos realizar esta actividad en dos sesiones: la primera para fijar y clarificar los conceptos recién mencionados, y la segunda para realizar una exposición de sensibilización mostrando la realidad de lo que hay detrás de nuestra comida.

La abundancia y la diversidad de la naturaleza que nos rodea son indicadores de la calidad ambiental de nuestro entorno. Esta actividad sirve como punto de partida para un diagnóstico del estado de la biodiversidad en el centro educativo y puede extenderse a su entorno inmediato. Consiste en realizar una investigación sobre los espacios del centro e identificar los elementos naturales.

Esta actividad tiene como objetivo realizar una investigación sobre el uso de la energía en las diferentes zonas del centro escolar con el fin de crear un diagnóstico, y, una vez elaborado, efectuar mejoras así como reforzar los puntos positivos que ya se están llevando a cabo en el centro. Para poder servir de indicador y valorar de forma objetiva el ahorro energético, se recomienda realizar el mismo diagnóstico al comienzo y al final del curso.

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