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Viernes 14 Agosto 2020

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Dendrocronología, la historia que guardan los árboles

A pesar de que la dendrocronología es una ciencia que se remonta a hace cientos de años, siguen sin conocerse las posibilidades y alcances para entender eventos naturales ocurridos en el pasado. El doctor en geografía, Teodoro Carlón Allende, es Cátedra Conacyt en el Instituto de Geofísica, unidad Michoacán, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y uno de los pocos científicos en México que se dedica a investigar eventos naturales ocurridos en el pasado mediante el uso de la dendrocronología.

“Nuestra memoria es muy corta, solo recordamos algunas decenas de años. Sin embargo, los árboles almacenan información de cientos y en algunos casos de miles de años, esa es posible de descifrar para entender eventos naturales ocurridos en el pasado para comprender el presente”.

Profesor en la Escuela Nacional de Estudios Superiores (ENES), unidad Morelia, y nivel I del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), menciona que algunos científicos reconocen la dendrocronología como una ciencia, mientras que otros consideran que es una técnica; a pesar de eso, la dendrocronología es útil para entender eventos geográficos y ecológicos, por lo que tiene una amplitud de aplicaciones y puede apoyar varias ciencias como la geografía, ecología, geología.

“La dendrocronología es una disciplina que se encarga de fechar y estudiar eventos naturales mediante los anillos de crecimiento de los árboles. El amplio desconocimiento de las aplicaciones de la dendrocronología hace pensar que esta solo se dedica al conteo de anillos para conocer la edad de los bosques. Sin embargo, esta posee una infinidad de aplicaciones debido a que los árboles son capaces de registrar los eventos que suceden a su alrededor, por lo que guardan información, solo que esta información contenida en los anillos de crecimiento se tiene que interpretar-descifrar”.

Dicho en otras palabras, explica el investigador, es como si los árboles tuvieran un lenguaje y nosotros debemos de ser capaces de interpretar dicho lenguaje, de tal manera que podamos descifrar eventos naturales como lluvia, temperatura, sismos, deslizamiento de tierra, actividad volcánica, incendios y, en ocasiones, eventos antrópicos: incendios, fecha de haber sido talado un bosque, fecha de aprovechamiento de resina. El árbol es capaz de registrar todo lo que le va pasando.

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